El dueño no podía decidir sacar al gato del refugio. Le pidió consejo a su perro.

La gente suele elegir sus propias mascotas. Adoptar un animal de un refugio es un paso importante y responsable. Muchas veces esta decisión se toma en el ámbito familiar.

Sin embargo, en este caso, la última palabra la tiene el perro.

¡Así comenzó una sincera amistad a largo plazo entre un gato y un perro!

Hace unos años, una mujer decidió adoptar un gato de un refugio. Ella ya tenía una mascota: el perro Raven. La dueña decidió consultar con su perro. Junto con el cachorro, la mujer se dirigió al refugio.

Varios gatitos estaban alineados al frente del perro Era importante que el dueño evaluara la reacción de la mascota. Muchos gatitos comenzaron a evitar al cachorro. Otros eran completamente indiferentes a su presencia. Solo un gatito se interesó por la apariencia del perro.

El niño corrió hacia el cachorro y empezó a jugar con él. No es necesario explicar por qué este gato en particular se convirtió en un nuevo miembro de la familia de la mujer y su mascota.

De ahora en adelante, Raven y Woodhouse son inseparables. El perro y el gato demostraron una vez más que no existen barreras para la verdadera amistad.

Fuente: pato.show

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